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Marcas, negocios y formalización: qué revelan los registros de DINAPI sobre la economía paraguaya

La DINAPI recibió unas 16.000 solicitudes de marcas durante el primer semestre de 2026. Estos números muestran señales sobre el avance de la formalización empresarial, expansión de sectores como comercio, tecnología y eventos, y una mayor valoración de la propiedad intelectual como activo económico.

Marcas, negocios y formalización: qué revelan los registros de DINAPI sobre la economía paraguaya
Sofía CéspedesSofía CéspedesPERIODISTA10 de julio de 2026·

La evolución de los registros de marcas es quizás uno de los indicadores menos observados dentro del mercado. Sin embargo, detrás de cada solicitud presentada ante la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (DINAPI) existe una decisión empresarial que permite identificar tendencias de consumo, sectores en expansión y niveles de formalización de la economía.

Los datos correspondientes al primer semestre de 2026 muestran precisamente ese fenómeno. Según explicó a Agenda Legal la directora de Propiedad Industrial de DINAPI, Pamela Cristaldo, la institución recibió alrededor de 16.000 solicitudes vinculadas a marcas, entre nuevos registros y renovaciones.

Del total, unas 12.000 corresponden a nuevas solicitudes y aproximadamente 4.500 a renovaciones. Además, ya fueron concedidos cerca de 13.000 registros durante el mismo período.

Uno de los datos más relevantes es el predominio de las solicitudes locales. De acuerdo con Cristaldo, desde hace 5 años los pedidos presentados por titulares paraguayos superan a los extranjeros, una señal que refleja un mayor interés de empresas locales por proteger sus activos y operar dentro de esquemas formales.

La tendencia resulta significativa porque el registro de una marca suele producirse cuando un negocio alcanza cierto grado de desarrollo. Es decir, cuando deja de concentrarse únicamente en la operación diaria y comienza a proteger elementos que forman parte de su valor comercial. “El aumento de registros suele estar asociado a empresas que buscan consolidarse, expandirse o diferenciarse dentro del mercado”, indicó.

Sectores que impulsan los registros

La categoría con mayor cantidad de solicitudes continúa siendo la clase 35 de la Clasificación de Niza, que comprende actividades vinculadas al comercio, publicidad, importación, comercialización y gestión empresarial.

Que esta categoría siga liderando los registros no es un dato menor. Refleja el peso que mantienen los servicios comerciales dentro de la economía paraguaya y el crecimiento de empresas que buscan posicionar marcas propias en un mercado cada vez más competitivo, según refirió Cristaldo.

También aparecen entre las clases con mayor movimiento los medicamentos y productos farmacéuticos, los cosméticos y el sector tecnológico, donde se incluyen software, dispositivos electrónicos y servicios digitales.

El comportamiento más llamativo del semestre se observa en la clase 41, relacionada con actividades deportivas, culturales, educativas y organización de eventos. Según la directora de Propiedad Industrial, esta categoría experimentó un crecimiento importante durante los últimos meses debido a la proliferación de competencias deportivas, conciertos, ferias y otras actividades masivas.

El dato permite identificar un fenómeno interesante, que es la creciente importancia de la denominada economía de experiencias. Ya no solo se registran marcas para vender productos; también se registran para identificar eventos, competencias deportivas, festivales y actividades vinculadas al entretenimiento.

La marca como activo empresarial

La protección marcaria en Paraguay se encuentra regulada principalmente por la Ley N.º 1.294/98 de Marcas. La normativa otorga al titular el derecho exclusivo de utilizar una denominación o signo distintivo dentro de determinadas actividades económicas, impidiendo que terceros puedan aprovecharse de una identidad ya posicionada en el mercado.

Sin embargo, la función de una marca va mucho más allá de evitar copias.

Cristaldo destacó que cada vez más empresas comprenden que una marca puede convertirse en un activo económico capaz de generar ingresos mediante contratos de licencia, franquicias o esquemas de expansión comercial.

Este cambio de visión resulta especialmente relevante para pequeñas y medianas empresas. Tradicionalmente, la propiedad intelectual era vista como una herramienta reservada para grandes compañías. Hoy comienza a ser percibida como parte de la estrategia de crecimiento de emprendimientos y negocios locales.

Un cambio cultural

Otro aspecto que surge de las estadísticas es un cambio gradual en la relación de los empresarios con la propiedad intelectual.

Según la DINAPI, cada vez más microempresas y emprendimientos buscan registrar sus marcas, una tendencia que refleja una mayor conciencia sobre la necesidad de proteger activos intangibles en un entorno donde buena parte de la actividad comercial se desarrolla en plataformas digitales y redes sociales.

Por eso, los registros de marcas terminan ofreciendo una fotografía bastante precisa de la economía. Permiten observar qué sectores crecen, dónde aparecen nuevas oportunidades de negocio y hasta qué punto las empresas están apostando por la formalización y la protección de sus activos.

En ese contexto, las más de 16.000 solicitudes registradas durante el primer semestre no representan únicamente un dato administrativo. También reflejan una economía en la que cada vez más actores entienden que una marca no es solo un nombre comercial, sino una herramienta de inversión, crecimiento y competitividad.